Esta historia ocurre en un pueblecito cualquiera. Allí vivía Andrés, un niño
muy pobre pero bueno y noble.
Un día el alcalde del pequeño pueblo, que también era un hombre muy
bondadoso, decidió poner un gran árbol de navidad en la plaza, pero cada
vecino tenía que aportar algo para poder adornarlo.
Todo el pueblo se volcó pero Andrés no podía llevar nada. Sin
embargo, se acercaba todos los días para ver los preparativos. Cuando se
encontraba junto al árbol, acercaba la mano e imaginaba que ponía una bola y se iba
con una gran sonrisa.
Llegó el día de encender las luces del árbol. Todos estaban
alrededor de él, y el alcalde preguntó qué era lo que había traído. Todos iban
contestando, solo Andrés no contestó.
El alcalde le preguntó:
– ¿ Y tú, Andrés,
qué has traído?
Todo el mundo comenzó a gritar, le decían que él no había puesto
nada y que se fuera.
El alcalde los calló a todos
y dijo que lo dejaran hablar. Les dijo que un día trajo al árbol paz,
otro salud, alegría, bondad, etc para el pueblo.
Entonces de pronto el alcalde les dijo a todos que deberían de
aprender de Andrés, porque ese era el verdadero espíritu de la navidad.
Todos se arrepintieron y lo celebraron alrededor del árbol.
Fue la mejor navidad de Andrés. A partir de ese momento nunca se le quitó la
sonrisa de la cara.
MARI CARMEN
DELGADO ROJAS 2º A
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